Abdelaali Hadi, de 42 años, fue apresado el 6 de septiembre de 2004. Dos semanas y media antes, la policía había descubierto a orillas del riachuelo de El Uaar (en Marruecos) restos óseos de cinco cadáveres introducidos en bolsas de plástico.
La autopsia reveló que pertenecían a adolescentes, todos ellos varones, de entre 10 y 15 años, que habían fallecido entre el 2000 y febrero de este año. Poco después aparecieron otros cuatro cuerpos con las mismas característas.
La investigación no resultó difícil. Entre la ropa de una de las víctimas apareció un trozo de papel en el que se podía leer: "Juro por Dios que me vengaré, pase lo que pase", y a continuación figuraba el apellido del asesino, Hadi, escrito en árabe y en alfabeto latino, informó la agencia de prensa MAP.
Uno de los agentes se acordó entonces de que en la cantina de la terminal de autobuses de Tarudant trabajaba un pinche de cocina apellidado Hadi. Algunos de los críos menesterosos que se ofrecían en la estación a llevar maletas y bultos por un puñado de dirhams habían, además, desaparecido estos últimos años.
Tras 12 horas de interrogatorio, Abdelaali Hadi se desmoronó. Contó que se llevaba a sus víctimas hasta la chabola solitaria que le servía de casa en un descampado. Allí las amordazaba, para impedir que gritasen, abusaba de ellas y acababa asfixiándolas. Troceaba sus cuerpos y los enterraba junto a su casucha.
Hadi se enteró, sin embargo, de que el propietario del descampado tenía la intención de edificar. Le entró miedo de que se descubriesen los restos mortales. Exhumó los cuerpos y los trasladó en bolsas a orillas del río.
El presunto asesino contó también a los agentes cómo, de pequeño, había sido víctima de una violación colectiva por parte de 14 hombres. Los siquiatras señalan, según la prensa marroquí, que su actitud denota una mezcla de esquizofrenia y de confuso deseo de venganza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario